Los asistentes al X Congreso de la Sociedad Venezolana de Endocrinología y Metabolismo y al V Curso Panamericano de Obesidad de la Asociación Venezolana para el Estudio de la Obesidad,
Reunidos en la ciudad de Porlamar, estado Nueva Esparta del 11 al 15 de julio de 2006, preocupados por la salud de pueblo venezolano, y ateniéndonos el espíritu del Código de Deontología Médica y de otras profesiones de la salud, así como del Código Universal de Bioética, referente al problema de salud pública de la Obesidad, y de cómo la ignorancia y la falta de orientación acerca de la forma de prevenir y tratar dicho morbo, lo cual hace que los que la padecen sean fácil presa de la mala práctica médica, el intrusismo y el empirismo, con fines meramente especulativos, lo cual interfiere, desvirtúa y complica el adecuado enfoque y tratamiento de la Obesidad.
Impresionados por el alarmante incremento de esta patología en escala nacional y mundial, a tal punto que la ONU la ha catalogado como la epidemia del siglo XXI.
Concientes que la Obesidad es el principal determinante del “Síndrome Metabólico” –Tema central de este Congreso- y que los avances en el conocimiento de su fisiopatología y patogenia la catalogan como un alto factor de riesgo de morbo-letalidad
Teniendo en cuenta que la Obesidad es determinante fundamental de una serie de patologías tales como: Hipertensión arterial, Dislipidemias, Diabetes Mellitus 2, enfermedades cardio y cerebro-vasculares, articulares, etc.
Convencidos de que el tratamiento de la Obesidad debe fundamentarse en cambios en los hábitos de vida, caracterizados por una dieta balanceada hipocalórica inicialmente y normocalórica una vez alcanzado el objetivo, incremento de la actividad física, auxiliado eventualmente con fármacos de reconocido efecto coadyuvante, indicados por profesionales autorizado y administrados en forma prudente por lapsos limitados; y que sólo en casos muy bien seleccionados se debe recurrir al tratamiento quirúrgico.
Alarmados por la proliferación y abuso de pseudotratamientos empíricos los mas de ellos, o mal indicados para la Obesidad, mediante el empleo irracional y lesivo para la salud de diuréticos, anorexígenos, laxantes, “lipolíticos”, hormonas, etc. por una parte, y por la otra de compuestos y brebajes artesanales, de dudosa procedencia y manufactura, sin la respectiva aprobación del MSDS, administrados sin escrúpulos por vía oral, subcutánea, intramuscular, endovenosa y hasta rectal. Todos ellos con fines eminentemente comerciales y causantes de numerosas complicaciones, amén de rotundos fracasos.
Concientes de la vulnerabilidad, ignorancia, candidez y desesperación del paciente Obeso, haciéndolo blanco fácil del ser explotados por el empirismo, charlatanería y mala fe, por parte de sujetos u organizaciones inescrupulosas.
Conociendo que dichos tratamientos empíricos, que incluyen “dietas” a cual mas absurdas y perjudiciales la mas de las veces, sólo logran como mucho una reducción parcial pero transitoria de peso, con la consecuente recuperación del mismo al cabo del supuesto tratamiento, y que en la mayoría de los casos son causa de complicaciones, hidroelectrolíticas, gastrointestinales, cardiovasculares, hormonales y neuropsíquicas, amen del consabido costo económico y frustración.
Escandalizados porque el empirismo sólo se limita a “tratar” la punta del iceberg: la Obesidad, descuidando el tratamiento de todo el cortejo de patologías por ella causadas, como las ya señaladas Hipertensión arterial, Dislipidemias, Coronariopatías, Vasculopatía periféricas, Diabetes 2, Artropatías, etc, causa final de la indefectible morbo-letalidad de esta entidad.
Existiendo en el mercado productos de factura artesanal, promocionados y vendidos libremente sin la permisología necesaria, ni control alguno, como “Tratamientos adelgazantes”, ya sea por su cuestionable composición calórica o por el añadido de sustancias “naturales” de dudosa o riesgosa acción como tal, o incluso de fármacos en concentraciones peligrosas, con el consecuente efecto adverso y tóxico en muchas ocasiones. No olvidando por otra parte el axioma:
“Desconfíe de toda persona -médico incluso- que además de recetar,
venda lo que receta”
Persuadidos que además del tratamiento del paciente obeso una vez presente, se debe educar a la población para evitar sobre todo en los niños y adolescentes, el consumo excesivo de dulces y grasas en las cantinas escolares y de la llamada comida “chatarra”, todo ello con fines profilácticos de esta endemia.
Asombrados de que haya proliferado sin restricción o control alguno por parte de las autoridades sanitarias pertinentes, toda la parafernalia empírica antiobesidad ya citada,
Existiendo dentro y fuera de los profesionales de la salud empirismo e intrusismo, atribuyéndose descaradamente especializaciones, conocimientos y experticia de la cual carecen, con el sólo fin comercial de promocionarse y de captar incautos.
Preocupados por la poca atención que se pone a la educación alimentaria de la población en general y de los niños en particular, y de la educación negativa en tal sentido que reciben mediante el tipo de alimentos que se expende en las cantinas escolares, ricos en grasas, azúcar y sal.
Recomiendan
Conceder a la Obesidad la prioridad que amerita dentro de los programas de salud del estado, y que se promueva a través de los organismos competentes una campaña educativa de prevención y tratamiento de la misma.
Implementar por parte de las autoridades competentes, un programa vertical permanente y periódico de control, vigilancia y sanción de los centros, consultas productos, promoción, ejercicio ilegal de la práctica médica, o de especialistas o no diferentes de las especialidades o profesiones a las cuales compete el tratamiento de la Obesidad, tales como los especialistas en Medicina Interna, Endocrinología y Nutrición, sin que ello no sea óbice para la capacitación del Médico General y de Familia, para que sepa como aproximarse al paciente obeso y darle una adecuada orientación
Desarrollar paralelamente un programa horizontal con los siguientes componentes:
I. Educación de la población en torno al significado, trascendencia y consecuencias, así como de la profilaxia de la Obesidad y que sepa cuidarse del empirismo existente en relación con su tratamiento. Campaña que abarque desde la educación elemental hasta la superior, con especial énfasis en las Escuelas de Ciencias de la Salud, así como a través de los medios de comunicación social, a fin de que esta información llegue a todos los estratos sociales del país.
II. Vigilancia y diagnóstico clínico de los grupos de riesgo, a cargo del MSDS,
en las campañas de prevención y tratamiento de las enfermedades cardio-
vasculares, diabetes mellitus, etc.
III. Planificación, financiamiento y realización de estudios pilotos por regiones
a fin de evaluar la prevalencia, alcance y proyección de la Obesidad
A tal fin se sugiere
I. Fomentar los estudios clínicos, epidemiológicos, socio-económicos y
culturales acerca de las causas e incremento de la Obesidad.
II. Ejecutar un programa de capacitación para el personal de salud, educa-
dores y líderes de la comunidad, para detectar y actuar sobre este flagelo
III. Adecuar a las circunstancias actuales, las disposiciones legales acerca de
la normatización. vigilancia, control y sanción de los centros, consultas productos y promociones relacionados con el tratamiento empírico de la Obesidad.
IV. Evaluar periódicamente el programa delineado.
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SVEM y AVESO
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